"El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra" ... que dicho más cierto. Después de los desgraciadisimos incidentes de la edición anterior en los que Tomic, "El Rufido de Paracuellos", tuvo que ser intervenido por la Cruz Roja de las heridas producidas en el descenso de una trialera infernal, estos chicos no aprenden y han vuelto a repetir.En esta edición se ha dado un giro a la prueba y en lugar de estar dividida en tres segmentos, solamente hubo dos. El primero fué una vuelta de carrera a pié con 9,3 kmts de recorrido y el segundo dos vueltas en bicicleta de montaña con un total de 23 kmts.
El equipo de kamikazes estaba formado por Mario (con 20 kilos menos que el año pasado), José Miguel (experto sobre la bicicleta) y Bernauer (el que disimula la calvicie con el cachirulo aragonés).

La mañana comenzó con el tradicional madrugón a la fresca, recogida de dorsales en el polideportivo municipal y los necesarios minutos de reflexión en los habitáculos del pabellón ... clin clin, pom, pom, plas plas...
Después toca la puesta en marcha de las bicicletas, gadgets y protecciones para la carrera.




Todo está listo y los corredores empiezan a ver el charco en el que se han vuelto a meter, pero si hay algo que caracteriza a estos chicos es que son unos auténticos incoscientes y no hay nada que les detenga.


La carrera comenzó con unos 140 corredores. El recorrido a pie comenzaba duro con la subida a la Virgen de la Peña, continuaba con zigs zags por senderos de tierra, dura subida al castillo y bajada hasta llegar al Paseo de Las Cortes. José Miguel, que no llegaba en su mejor momento fisico y que se habia echado dos cigarrazos antes de comenzar, tuvo que abandonar en las duras rampas del Castillo por problemas físicos en las rodillas y prometió volver el año que viene.

Mario y Bernauer continuaban el trayecto tomando la bici por los cuernos y afrontando la espectacular subida a la Ermita de San Roque. Pronunciados escalones y rampas de más del 25%, hacen que los corredores se vean obligados a bajarse de la bicicleta al grito de "¡Achupé!" y seguir subiendo a pié con la misma. Pero estos hombres ya son perros viejos y pese a las caidas de culo, caidas de cabeza y pinchazos que se sufrieron en sus carnes ... poquito a poquito van pasando las dificultades animandose y distrayendose con el bonito paisaje y aromaticos olores del tomillo que se encuentran en los altos, es decir, estos dos llegan siempre porque van dando un paseo por el campo.
Ahora ya sin cachondeo: ¡Enhorabuena campeones! lo habeis vuelto a hacer y además habeis bajado la marca del año pasado en 25 minutos (02 horas 45 minutos). Estos señoritos han estado practicamente tres horas subiendo

La organización de la carrera fue impecable y el público siempre animoso.
Ale, otra medallita para los hijos del viento.
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