domingo, 14 de junio de 2009

XIX Carrera Urbana de Carabanchel (2009)

XIX Carrera Urbana de Carabanchel (2009)
Domingo 14-06-2009
10.020 metros
Tiempo oficioso: 48:32
Tiempo real: 47:52







Por tercer domingo consecutivo tocaba carrera dominical y en esta ocasión iba a volver a correr por nuestro querido Carabanchel, muy cerca de la antigua casa de Tomas y del Sonrisas. En esta ocasión la representación del Atlético Bocarranas estaba formada por Mario y JoseMa, juntos tendríamos que recorrer algunas de las calles más emblemáticas de este emblemático barrio del sur de Madrid. JoseMa era la segunda vez que corría la CAURCA, como se conoce a la Carrera Urbana de Carabanchel, y ya había tenido que sufrir las duras cuestas y rampas que jalonan el circuito, sobre todo en su tramo inicial por la calle General Ricardos, asi que fue adoctrinando a Mario para que no le pillara por sorpresa la dureza del trazado carabanchelero. El recorrido salía de la Plaza Elíptica, en un primer kilómetro y medio de calentamiento bajabamos por Antonio Leyva, un terreno bastante favorable que podría desorientar a los desconocedores de los kilómetros siguientes, de manera que una vez llegados a Marqués de Vadillo nos encontrabamos con más de 3 kilómetros de continua y constante subida por la Calle General Ricardos, subida constante en la que aún se podían señalar dos o tres repechos aún más duros al llegar a Urgel, Oporto y Vista Alegre. Después de esos tres kilómetros de subida, las rampas no terminaban por que tendríamos que enfrentarnos a una nueva subida por Muñoz Grandes hasta llegar al hospital Gomez Ulla. Al llegar allí podríamos decir que habíamos pasado lo más duro de la carrera, justo en el kilómetro cinco, a partir de entonces venían zonas más llanas por la calle de Fatima y Avenida de los Poblados, pero a la altura del kilómetro 7 nos esperaba otra desagradable sorpresa, que ya tuve que sufrir y mal sufrir el año pasado, en forma de 300 metros de empinada subida en la zona de Aguacate, una cuesta que después de todo lo que se había subido terminaba por derrotar a los corredores que van muy justos o a los que no hayan reservado las fuerzas necesarias. Después de este repecho de Aguacate el resto del recorrido era prácticamente bajada, retomando la Avenida de los Poblados y girando a la izquierda por la Via Lusitana para dirigirnos finalmente a la Plaza Elíptica, aunque los últimos 500 metros dejaban el perfil descendente para volver a subir suavemente, lo cual terminaba por hundir psicológicamente a los corredores, aunque la dureza de este último tramo no tiena nada que ver con los anteriores desniveles que ya se han padecido. Un recorrido bastante duro, con dos partes muy diferenciadas y una sorpresita imprevista en el kilómetro 7, que convierte esta prueba en uno de los 10.000 más difíciles de la capital, sobre todo si le acompañamos del bochorno y unas altas temperaturas, de manera que es bastante complicado conseguir una buena marca.

Para evitar las altas temperaturas de esta época del año, la hora del inicio de la carrera era bastante temprana, a las 9.00 de la mañana, por lo que quedamos alrededor de las 8:15, para llegar con tiempo a la zona de salida, recoger el chip y prepararnos para el comienzo de la carrera. La zona estaba ya rebosante de corredores, pero no hubo aglomeraciones a la hora de recoger el chip y de estirar o calentar, un punto positivo para la organización que estuvo de sobresaliente en todos los aspectos de la carrera. Después de colocarnos los gadgets y sincronizar los relojes nos acercamos a la línea de salida y estuvimos hablando de la estrategia de carrera; teniendo en cuenta la altura de la temporada en la que nos encontramos, el cansancio acumulado de un año duro e intenso, la temperatura de un dia caluroso de verano y la orografía del terreno, decidimos ir tranquilos, no presionarnos demasiado y seguir un ritmo más relajado, y sobre todo no emocionarnos con el comienzo trepidante que iba a tener la carrera bajando por Antonio Leyva, había que guardar fuerzas para las duras rampas posteriores.

A las 9.00 dió inicio la carrera y tal como esperabamos los corredores comenzaron a correr a buen ritmo, estabamos en la mitad del peloton y nos veíamos obligados a ir más deprisa de lo deseado, así que nos echamos a un lado y corrimos ese primer kilómetro prácticamente por la acera para seguir nuestro ritmo. Estos primeros metros nos sirvieron para relajarnos un poco y calentar los musculos correctamente, teníamos que estar preparados para lo que se nos venía encima. Al llegar a Marqués de Vadillo la calle se estrechaba debido a las obras que se están desarrollando en General Ricardos, lo cual unido al comienzo de las subida ralentizó el ritmo de los corredores, pero nosotros intentamos marcar un ritmo constante desde el principio, un ritmo que nos permitiera llegar hasta el kilómetro 5 sin demasiadas complicaciones. Y asi comenzamos a subir por General Ricardos, a un ritmo fijo, sin tirones y acelerones. Alrededor del kilómetro 2.5 pasamos al lado de nuestro querido SONRISAS pero aún estaba cerrado por lo que no pudimos saludarle y nos contentamos con recordar sus croquetas y sus huevos rotos. Justo después del Sonrisas comenzaba una de esas duras rampas de General Ricardos, rampas que rompen la respiración y el ritmo de los corredores, JoseMa se lo advertió a Mario, por lo que no tuvimos muchos problemas para trepar por ella. Al pasar por Oporto nos encontramos con otra rampita que no por conocida dejó de ralentizar el ritmo, pero nos encontrabamos bien, las cuestas son lo nuestro y avanzabamos a buen ritmo adelantando a corredores más lentos o menos previsores a los que la dureza del trazado pasó factura. Y casi sin tiempo para recuperarnos de esta rampa teníamos que girar a la derecha y coger la calle OportoMuñoz Grandes para dirigirnos al metro de Carabanchel y hospital Gomez Ulla, subiendo una dura y más prolongada cuesta.



Finalmente llegamos a la cima de la carrera, desde ese punto podríamos recupernos brevemente de las subida, coger la respiración y seguir un buen ritmo por un trazado más favorable sin llegar a ser descendente. Tomamos el avituallamiento, bien situado y con bastantes voluntarios ayudando a los corredores y nos dirigimos hacia la avenida de los Poblados. Al llegar a este punto JoseMa recordó a Mario que nos quedaba alrededor de un kilómetro para la última dificultad montañosa, y que era realmente dura, sobre todo después de subir todo lo que habíamos subido. Y llegó el temido repecho, giramos a la derecha y nos encontramos de frente con una subida bastante brusca de unos 500 metros en la que las piernas se pegaban al asfalto y los corredores sufrían lo indecible para seguir avanzando. Aprovechándonos de nuestras dotes innatas para la escalada fuimos progresando puestos, adelantamos a varios corredores a los que se les atragantó la cuesta, y a nosotros también nos costaba subir pero en estas circunstancias hay que sufrir y avanzar lo más rápido posible para que el sufrimiento termine lo antes posible. Paso a paso y metro a metro ibamos fijándonos en la parte final, cada vez quedaba menos, hasta que por fin hicimos cima, giramos a la izquierda y comenzamos a bajar para buscar la meta. Es posible que acusaramos el esfuerzo realizado en la subida porque algunos de los corredores a los que adelantamos en la subida se tomaron la debida venganza y nos pasaron en la bajada, pero nosotros seguíamos a nuestro ritmo, perféctamente compenetrados y acusando cada vez más el calor y el esfuerzo realizado. Los dos últimos kilómetros se hicieron interminables mientras avanzabamos por ámplias calles en las que el público animaba a los corredores; durante todo el recorrido no faltó el aliento del público y tampoco tuvimos que presenciar las típicas escenas de conductores indignados pitando por no poder pasar con sus vehículos, una carrera sobresaliente también en este aspecto. Ya estabamos en la Via Lusitana, a lo lejos se veían los arcos que indicaban los últimos metros, estabamos ya tan cerca pero estos metros finales se hicieron interminables, el cansancio acumulado hizo efecto y a eso se unió que el trazado era ligerísimamente ascendente, lo cual hizo muchísimo daño a nuestras ya casi fatigadas piernas. Tirando de orgullo y de pundonor nos sobrepusimos e hicimos un último esfuerzo, los metros pasaban lentamente, afortunadamente el numeroso público nos animaba sin cesar y entre ellos de nuevo Esperanza saludándonos y haciendo nuevas fotos para inmortalizar nuestro esfuerzo. Finalmente pasamos la línea de meta, perfectamente organizada, nos quitamos el chip, estiramos un poco y fuimos recobrando el aliento, estabamos casi exhaustos, el calor y bochorno había sido muy alto y la dureza del trazado había dejado su marca en nuestros cuerpos, por lo que nos costó unos minutos recuperar la respiración. No tuvimos fuerzas ni para recordar mirar el tiempo realizado, cuando nos recuperamos pudimos comprobar que habíamos realizado un buen tiempo, no se trataba de nuestra mejor marca, pero como ya hemos comentado era muy difícil realizarlo en un trazado como este, pero el tiempo no estaba nada mal (47:52, 4:47 min/Km), unos segundos mejor que el realizado hace una semana en Torrejón con un terreno mucho más favorable.



Como ya hemos comentado la organización estuvo muy bien, hubo muchos voluntarios en todos los tramos de la carrera, el avituallamiento bien situado y con muchas personas para ayudar a los corredores, la línea de meta ancha y sin agobios, y a eso hay que añadir que este año no hubo problemas con el circuito, bien medido y con sus puntos kilómetros bien situados. La temporada está prácticamente terminando y se nota en el cansancio que vamos acumulando, cada entrenamiento es más complicado a lo que se unen las altas temperaturas que estamos padeciendo, parece que nuestros cuerpos están pidiendo a gritos unas merecidísimas vacaciones, que no tardarán mucho en llegar. Habrá que ir seleccionando con detenimiento los próximos objetivos y en cierta medida bajar un poco el ritmo para evitar lesiones o fatigas innecesarias en estos últimos tramos de la temporada. La Caurca se aprobó con éxito, un nueva y agradable experiencia a pesar de los sufrimientos que tuvimos que padecer.







domingo, 7 de junio de 2009

II Carrera popular Parque de Cataluña (Circuito Mapoma 2009)

II Carrera popular Parque de Cataluña
(Circuito Mapoma 2009)

Domingo 7-06-2009
10.100 metros
Tiempo oficioso: 48:42
Tiempo real: 47:55




En un intenso mes de Junio con varias carreras programadas, este primer domingo de mes abriamos la temporada de verano con la participación en una carrera por Torrejón, en la patría de nuestro amigo Bernar. La carrera forma parte del Circuito MAPOMA que consta de cuatro carreras y que tiene como aliciente la inscripción gratuita en el próximo maraton de Madrid del 2010 (que lejos queda eso todavía). Estos eran motivos suficientes para aceptar la invitación de Bernar y desplazarnos tempranito hasta Torrejón y recorrer sus calles guiados por Bernar, que nos describió detalladamente el circuito al que habría que dar dos vueltas y que no era excesivamente duro. La carrera partía del polideportivo del Parque de Cataluña y recorriendo las inmediaciones de este barrio de Torrejón pasabamos por el polígono industrial, después seguiamos el camino del cementerio con un pequeño repecho y dirigirnos de nuevo hacia el polideportivo tras pasar otro segundo repecho algo más largo que el primero. Parecía un recorrido bastante asequible y en el que se podían hacer buenos tiempos, aunque nuestra intención no era precisamente esa.

La inscripción a la carrera se realizaba en el mismo polideportivo hasta las 9:30 de la mañana y debido a ello madrugamos un poquito más para llegar con algo más de tiempo y poder realizar la inscripción con comodidad. A esa hora nos estaba esperando Bernar y a los pocos minutos llegó Jorge que se unía a nosotros para correr por las calles de su ciudad. Pero las cosas no salieron tal y como esperabamos, la afluencia de corredores desbordó a la organización. Estaban previstas 750 inscripciones, según nos dijo Bernar el año pasado apenas llegaron a 550 así que sorprendió a todo el mundo las grandes colas que se formaron para realizar la inscripción. Cerca de las 9:30 nos comunicaron que ampliaban las incripciones hasta los 1000 atletas, a pesar de lo cual veíamos improbable que nos concedieran uno de los cotizados dorsales. Finalmente a las 9:45 nos dijeron que no quedaban dorsales, así que tuvimos que resignarnos a correr sin dorsal, de la misma forma que varios centenares de corredores. Hay que decir que la organziación falló estrepitosamente, se vieron corredores con un buen puñado de dorsales que salieron de la carpa de inscripción y también nos dijeron que varios corredores se habían colado descaradamente. Si bien es cierto que la carrera era bastante atractiva había que preveer un mayor número de corredores y planificar otro sistema de inscripción que impidiera las escenas dantescas y las colas innecesarias, con el consiguiente cabreo y enfado de los corredores. Debido a todo esto la carrera se retrasó media hora y en ese rato comunicaron que quienes tuvieran el chip del año pasado podrían inscribirse validando el chip, aunque correrían sin dorsal, gracias a ello Jorge pudo validar su dorsal y al menos tendríamos su referencia de tiempos finales.

A las 10:30 comenzó la carrera, el número de corredores era bastante alto y las calles estrechas formaron un embudo de corredores que dificultaba el avance. Debido a ellos los primeros metros los hicimos a un ritmo más lento, hasta llegar al primer kilómetro no pudimos avanzar de forma más cómoda y coger un ritmo bueno. Estos primeros metros pasaban por el polígono industrial, un entorno no demasiado atractivo y con poco público animando a los corredores. Bernar también tuvo tiempo para saludar a algunos de sus conciudadanos y animar nuestro paso con sus brillantes y chispeantes chistes, a pesar de ello pronto cogimos un buen ritmo y avanzamos a gran velocidad por las calles del polígono. Después de abandonar el polígono nos dirigimos hacia el camino del Cementerio donde nos encontramos con la primera rampa del trayecto, esas primeras dificultades cortaron nuestro grupo y Bernar perdió el contacto con Jorge y JoseMa, que le esperaban y animaban sin cesar. Después de este primer esfuerzo en una larga recta Bernar volvió a unirse a nosotros, no se le veía demasiado mal así que pensabamos que había acusado las primeras cuestas del trayecto, pero las cosas no mejoraron en el segundo de los repechos con los que nos encontramos para dirigirnos de nuevo hacia el Parque de Cataluña. Bernar se volvió a quedar descolgado mientras Jorge y JoseMa subían este nuevo repecho sin apenas dificultades. Bernar estaba apenas a 10 metros de nosotros y esperabamos que nos cogiera sin problemas, nuestro ritmo era bueno, mucho mejor del que había llegado la semana pasada, y eso que me lo había planteado con más calma. Finalmente pasamos por la línea de meta, el primer paso por la línea de meta donde Esperanza nos hizo unas fotografías mientras nos animaba para seguir adelante.

Al comenzar la segunda vuelta Bernar estaba ligeramente descolgado, eran apenas 10 o 15 metros pero finalmente no pudo cogernos. Jorge comenzó a aumentar el ritmo y JoseMa no pudo seguirle de manera que se adelantó otros 10 o 15 metros mientras JoseMa pasaba sus momentos mas difíciles en la zona del polígono. Al acercarse al cementerio la ventaja de Jorge había aumentado ligeramente pero JoseMa se rehizo en la subida y se puso a su par, aunque podía acusar el esfuerzo realizado y asi pasó en los siguiente metros, Jorge se escapó en la recta del cementerio adelantándose unos cuantos metros por delante de JoseMa. Y de la misma forma que ocurrió en la subida anterior, en el repecho siguiente JoseMa recuperó el terreno perdido y prácticamente al final de la cuestecilla contactaba de nuevo con Jorge. Quedaban algo más de 1500 metros para la línea de meta y JoseMa temía que pudiera acusar de nuevo el esfuerzo realizado, pero en esta ocasión consiguió seguir el ritmo de Jorge y mantenerse a su lado. Lo peor había pasado y después del bache sufrido en la mitad de la carrera JoseMa se encontraba algo mejor, con las fuerzas suficientes como para seguir hasta el final sin perder más posiciones, e incluso aún pudieron adelantar a varios corredores que les precedían. De esta forma se aproximaron al polideportivo y cruzaron la meta marcando un tiempo final de 47:55, muchísimo mejor de lo previsto inicialmente. Aproximadamente un minuto más tarde llegaba Bernar, como siempre marcando un ritmo diesel que no se viene abajo aunque tenga que correr la última parte de la carrera en solitario, él pone su ritmo y con seguridad y tranquilidad llega hasta la meta.


Al cruzar la línea de meta los organizadores nos ordenaron que abandonaramos la pista, los corredores sin dorsal tenían que dirigirse por otro lado, lo cual hasta lo consideramos normal porque no había bolsa de corredor para todos y nosotros no habiamos realizado la inscripción. Esto está dentro de lo previsible, lo que estaba dentro de lo esperado fue de la desorganización inicial y dejar a varios cientos de corredores sin dorsal. Tampoco habría sido un mal detalle después de todo que al menos nos hubieran dado una botellita de agua para hidratarnos y recuperarnos un poco. La organización tendrá que estudiar lo sucedido y tomar las medidas necesarias para posteriores ediciones y sobre todo para que dentro de 15 dias no ocurra lo mismo en Pozuelo.


Después de estirar un poco y recuperar la respiración decidimos ir a tomar algo para relajarnos y beber un poco. Y en uno de los lugares conocidos por Bernar tomamos unas tradicionales croquetas en honor a Mario, unas patatitas mixtas y unas cervecitas fresquitas que nos sentaron de vicio. Una buena carrera para hacer marca, aunque el recorrido no era demasiado vistoso y además del gran lunar de la mala organización.