
Han tenido que pasar cuatro ediciones para que no quedemos los últimos. Este año fue más asequible y con un paisaje estupendo.
¡Aupa Bocarranas!
ni pagamos ni arbitramos

Después de casi dos meses de inactividad motivada por mi cambio de estado civil, con los consiguientes preparativos, celebraciones, viajes y recuperaciones acudía de nuevo a la competición. Y que mejor forma de hacerlo que volviendo a los orígenes, a la primera carrera que preparé y que se puede decir que significó el comienzo de esta andadura. Por cuarta vez competía en la ya tradicional Media Maratón de Madrid, aunque en esta ocasión, las circunstancias y motivaciones era muy distintas a las del año pasado por ejemplo. Este ha sido un año con muchos cambios, no he podido seguir un entrenamiento regular y organizado, he tenido muchos parones, pasado por altibajos y entrenamientos desiguales. Debido a todo ello me tomé esta edición de la Media de Madrid como una preparación para la Maratón que tendrá lugar dentro de quince dias, como un test para ver como me encuentro y si puedo intentar participar en esa prueba. Mi estado de forma no es el ideal, me ha costado de nuevo coger un poco de fondo y no he realizado tiradas medias, como mucho alguna de 15 kilómetros pero con no muy buenas sensaciones, incluso no sabía si me encontraba en condiciones de acabar la media de Madrid, como me había ocurrido en Getafe. Todo ello creaba un ambiente de duda e incertidumbre en la carrera, por lo que habría que tomarselo con calma, no era la ocasión para batir marcas en la prueba y mucho menos en la distancia. Esta sería la tirada larga prévia al Maratón y así habría que tomárselo.
El recorrido era el mismo que el año pasado, así que ya era conocido, sabía donde estaban las zonas más difíciles, donde podía pasar más dificultades y donde regular. Los primeros kilómetros eran los más complicados, no sólo por la complicada orografía casi en continua subida hasta la Plaza de Castilla por Santa Engracia y Bravo Murillo, si no también porque no sabía como iba a responder mi cuerpo a una distancia a la que no estaba acostumbrado. Una vez en la Plaza de Castilla llegaba una parte un poco engañosa, con continuos subidas y bajadas por la calle Serrano, para luego continuar en bajada de nuevo hasta el Retiro, guardando fuerzas para los tres últimos kilómetros cuando llegaba un brusco repecho desde las inmediaciones de Atocha hasta la fuente del Ángel Caído que siempre deja sus huellas en las piernas. Conocía perfectamente el recorrido pero en esta ocasión habría que tomar más precauciones si cabe, mi objetivo era acabar en 1h50m más o menos.
La carrera comenzaba a las 9.00 de la mañana, un horario habitual en este tipo de pruebas, pero no se por que esa mañana me costó un poco más de lo normal levantarme y prepararme. En cualquier caso llegué con tiempo al Retiro, recogí el dorsal y estiré un poco, en esta ocasión un poco más de lo habitual. Como va siendo normal, el Retiro estaba lleno de corredores dispuestos a participar en esta emblemática prueba, se sentía un ambiente de fiesta y cordialidad entre todos los presentes. Esperanza me dió los últimos ánimos antes del comienzo de la carrera y me dirigí hacia el pelotón de corredores. En esta ocasión me coloqué un poco más adelante que otras veces, pero era precisamente cuando menos lo necesitaba porque mi intención era llevar un ritmo mucho más relajado que otras veces, alrededor de 5:10 min/Km para ir tranquilo y no acusar la inactividad.
Puntualmente dió comienzo la carrera una masa ingente de corredores comenzaron al unísono a correr por el Parque del Retiro. Yo me coloqué a la derecha y seguí lo mejor que pude, intentando no entorpecer a los más rápidos y pasar por mi lado a los más lentos. Esos primeros metros siempre son complicados, en esta ocasión estaba más mentalizado que otras veces y miraba continuamente el reloj para comprobar el ritmo que iba llevando. De esta manera fueron pasando los primeros kilómetros, notaba que no iba demasiado rápido, mi ritmo era el previsto según iba subiendo por la calle Príncipe de Vergara, y veía como continuamente me adelantaban corredores; incluso me notaba pesado. Después giramos a la izquierda y cogimos la calle Juan Bravo, ahí me recuperé en cierta medida debido al terreno descendente, pero las cosas volvieron a su estado inicial al llegar a Rubén Dario y dirigirnos hasta Alonso Martínez. A partir de ahí, en el kilómetro 4 llegaba la parte más complicada de la carrera, subiendo continuamente hasta llegar a la Plaza de Castilla. Tengo que reconocer que sufrí un nuevo bajón, mi estado no era ya bueno y comenzaban las cuestas, las piernas me pesaban y costaba avanzar. La situación no mejoraba según iba subiendo por Santa Engracia y mi estado de ánimo comenzaba a flaquear. Al pasar por Cuatro Caminos mi mente sólo pensaba en la cantidad de kilómetros que aún faltaban por recorrer, sentía ya como si las fuerzas me comenzaran a faltar. A esto se añadía que a partir de ese momento comencé a notar que el pantalón me rozaba en la ingle, un nuevo percance que añadir a la situación que estaba sufriendo. Ese fue el peor momento, entre el kilómetro 7 y el 8, incluso se comenzó a pasar por mi cabeza la idea de abandonar de nuevo si las cosas seguían igual.
Pero inesperadamente, justo en esos terribles momentos las cosas comenzaron a cambiar, me comencé a sentir bastante mejor, mis piernas no estaban tan pesadas y aunque el pantalón se reguía rozando, notaba como avanzaba con más rapidéz y me sentía más ágil, mi correr era más fluido y sencillo, a pesar de que estabamos en lo peor del recorrido, las últimas cuestas que nos llevaban hasta la Plaza de Castilla. Eso me animó bastante, notaba como avanza bien, que los males habían pasado y que me encontraba bien. En esta situación llegué a la Plaza de Castilla y pude relajarme en cierta manera, los tres últimos kilometros los había hecho a un ritmo de 4:45 min/km para pasar por el kilómetro 10 en algo menos de 50 minutos; mucho mejor de lo esperado y lo mejor de todo es que no sentía ningun tipo de fatiga.
A partir del kilómetro 10 venían unos kilómetros bastante traicioneros, con un continuo sube y baja que rompe las piernas, pero mi estado era incluso bueno, de manera que pude mantener el ritmo previo y llegar al kilómetro 15 sin ningun problema. Desde ese momento podia recuperar un poco porque el terreno era más favorable, en constante bajada hasta llegar a las proximidades de Atocha, pero tampoco podía excederme porque conocía los terribles dos kilómetros finales y sabía que tenía que guardar fuerzas para ese momento. De manera que pude relajarme en cierta manera, bajé un poco el ritmo y continue disfrutando de la carrera, adelantando a corredores que me habían pasado en los kilómetros iniciales.
El ritmo cayó en cierta medida, sólo quedaba un kilómetro pero no podía ir más deprisa, el cansancio y la falta de entrenamiento se apoderaron de mis piernas y avanzaba a duras penas, pero sólo quedaba un kilómetro. Finalmente vi al fondo la pancarta de la meta y eso me alivió en cierta medida, saqué las últimas fuerzas que me quedaban y lo dí todo para terminar lo antes posible este nuevo desafió. Yo avanzaba todo lo rápido que podía pero la pancarta no llegaba nunca, la recta final se estiraba y parecía no tener fin. Sentía el agotamiento, pero estaba ya tan cerca, tan cerca que tenía que continuar, un último esfuerzo y llegaría a la meta. Y así pasó, los últimos pasos y por fin crucé la línea de meta parando el reloj en un tiempo final de 1:47:15 (4:55 min/km), casi tres minutos menos del tiempo esperado y otros tres minutos más que el tiempo que hice el año pasado. Pero el objetivo estaba cumplido, mi único objetivo ese domingo era terminar y en las mejores condiciones posibles, y así había ocurrido.
Tras pasar la meta, continué andando y comencé a pensar en lo que había ocurrido durante la carrera. Había pasado por malos momentos al comienzo de la carrera, pero me había recuperado bastante bien y había hecho una segunda parte decente y con buenas sensaciones, que sólo cambiaron al final. Pero todo había ido muy bien. Recogí la bolsa del corredor, el agua y la fruta para recuperarme y rápidamente encontré a Esperanza que me estaba esperando y me preguntó por mi estado; me veía fatigado pero feliz porque había terminado mucho mejor de lo esperado. Poco a poco me fui recuperando y continuaron las reflexiones acerca de la carrera, de la que sólo podía sacar conclusiones positivas. Todo había ido mucho mejor de lo esperado, pero sabia que estaba algo escaso de entrenamiento, que me faltaba fondo, que había terminado la carrera pero se me habií hecho muy larga y había terminado con las fuerzas muy justas. Las sensaciones para el Maratón era contradictorias, no me encontraba tan bien como el año pasado pero algo mejor de lo esperado, y aún me quedaban 15 dias para mejorar, para asimilar el esfuerzo realizado e intentar coger más fondo. Sabía que lo tendría difícil, que el Maratón estaba más difícil que el año pasado, pero al menos podría intentarlo con más esperanzas y con mejores sensaciones.
Después de descansar un poco más nos dirigimos hacia Atocha para marcharnos a casa, aprovechamos para hacer alguna foto, beber un poco más, estirar y seguir recuperándome. En esos instantes vimos pasar a varias ambulancias con dirección a la línea de meta, lo cual nos llamó la atención. Posteriormente en casa descubririamos que esas ambulancias iban a recoger a un corredor que había llegado exhausto a la linea de meta, lo llevaron al hospital pero allí falleció. Desde aqui mi más sentido pesame a la familia y amigos del desventurado corredor, lo siento mucho. Eso también me hizo pensar en mi propio estado, y pensé que quizás yo también había forzado un poco más y que tendría que tener cuidado, sobre todo en el Maratón; mi estado de forma no era el más apropiado y no debería hacer ninguna locura. Comencé a pensar en todo esto y llegué a la conclusión que haría la maratón pero que tendría que tener mucho cuidado y no hacer ninguna barbaridad, al menor síntoma de cansancio o agotamiento tendría que levantar el pie o incluso parar, lo más importante de un maratón es precisamente prepararse para el siguiente.
La carrera comenzaba a las 12.00 de la mañana por lo que tampoco tendríamos que madrugar mucho para acudir a la cita. Aunque no todo era positivo, porque las temperaturas eran bastante bajas, cercanas a los 0 grados y las previsiones para el comienzo de la carrera no eran mucho mejores. A pesar de ello la asistencia de corredores fue bastante numerosa, costó algún tiempo recoger el dorsal, por lo que la preparación para la carrera fue bastante rápida. La carrera estaba a punto de comenzar y yo estaba buscando unos imperdibles para ponerme el dorsal. Con el tiempo justo pude vestirme de forma reglamentaria y acudir a la línea de salida.
El recorrido de la carrera consistía en tres vueltas de unos 2100 metros alrededor del parque Juan Carlos I, el trazado no parecía demasiado exigente a simple vista y el terreno firme y seco, sin complicaciones. A la hora acordada se dió comienzo a la carrera y los atletas populares comenzamos a correr, debido al número de corredores los primeros metros fueron bastante complicados, el trazado estrecho de la línea de salida tampoco contribuyó a agilizar la marcha de los corredores y esta situación continuaría durante gran parte de la primera vuelta al recorrido con continuos y bruscos cambios de dirección, de 180 grados muchos de ellos. Finalmente la marcha se vió un poco despejada, justo cuando nos encontramos con la única dificultad orográfica del trazado que había pasado desapercibida hasta ese momento y que consistía en una pequeña colina de unos 300 metros que rodeaba el monumento que domina el parque. Al ver la cuesta decidí bajar un poco el ritmo para no acusar el esfuerzo posteriormente aunque subí la pendiente sin muchas dificultades adelantando a varios corredores.
A continuación venía una rápida y prolongada bajada que nos llevaba hasta las inmediaciones del lago del parque y desde allí girar a la izquierda y dirigirnos hacia la línea de salida completando de esta manera la primera vuelta al circuito. Mis sensaciones en esta primera vuelta fueron bastante buenas, hacia ido de menos a más y ya habia cogido un buen ritmo que intentaría seguir en las dos vueltas posteriores. Además ya conocía el recorrido y sabía donde estaban las dificultades que no solo consistían en la subida a la colina si no también en los continuos cambios de dirección de la primera parte.
La organización estuvo bien, una bonita y simpática carrera, muy popular, con muchos corredores y un ambiente fenomenal. Por ponerle una pega, el trazado del recorrido se podría mejorar un poco, eliminando la parte inicial de la carrera con tantos cambios de dirección y prolongando el trazado por otras zonas del parque, que es bastante grande y se podía hacer un buen y bonito recorrido por todo el parque. Por lo demás todo perfecto, el tiempo fue frio pero a pesar de ello se pudo correr sin problemas debido a que no hacía aire y el sol brillaba en el cielo. Y lo mejor de todo fue mi actuación, me encontre muy bien, con muy buenas sensaciones, de menos a más, siguiendo un ritmo mejor en cada vuelta. Incluso podía haber mejorado bastante el tiempo si hubiera corrido la primera vuelta con menos precauciones. Todo un éxito, en un bonito dia de invierno y en una magnífica compañía en una fecha tan significativa.
XI Media Maratón de Getafe (2010)
Por segunda vez iba a correr la Media Maratón de Getafe, a la que acudía con las mejores intenciones después del buen resultado del año pasado y a pesar del pequeño bajón en el que me encontraba a consecuencia de la falta de entrenamiento provocada por las malas condiciones climatológicas de los últimos dias. Debido a ello las sensaciones prévias eran contradictorias, los últimos entrenamientos no habían sido demasiado buenos y notaba falta de fondo pero por otro lado conocía el buen recorrido de Getafe y era consciente de que era ideal para hacer una buena carrera. La estrategia de la carrera parecía clara, comenzar más tranquilo y dependiendo de como fueran pasando los kilómetros ir bajando o subiendo el ritmo para llegar a la parte final en las mejores condiciones posibles.
La carrera comenzaba a las 10:30 y a diferencia del año pasado no llovía ni había previsión de lluvia durante la carrera, otro punto a favor. Alrededor de las 10.10 mañana estaba recogiendo el dorsal y el chip, quizás con el tiempo un poco justo me cambie, me puse todos mis gadgets y realicé algunos estiramientos para preparar la carrera; no tenía intención de calentar mucho más para no agotar las escasas reservas que tenía. Los corredores nos fuimos agolpando tras el arco de salida y se notaba el nerviosismo en el ambiente, eramos muchísimos corredores los que estabamos esperando el disparo inicial tras la línea de salida.
Pasados dos minutos de la hora se dió comienzo a la carrera y los corredores comenzaron a correr por la calle que da entrada al polideportivo a donde tendríamos que llevar tras recorrer los 21 kilómetros oficiales de la carrera. Esos primeros metros son siempre difíciles, con muchos corredores que intentan hacerse un sitio, coger su ritmo y avanzar entre la masa de los demás atletas populares que ocupaban todo el ancho de la calzada. Yo fui sorteando bien esos primeros metros y parecía que la cosa iba bien. De esta forma fuimos pasando por las primeras rotondas, pasando por delante de la plaza de toros y llegando hasta las afueras de Getafe, donde daríamos media vuelta y volveríamos sobre nuestros pasos para a la altura de la plaza de toros girar a la derecha y dirigirnos hacia la estación de cercanías de El Casar. Desde alli volveríamos hacia el polideportivo y pasar por contrameta. A esta altura me esperaba Esperanza que vió que mi cara no era la de otras veces, a esta altura del kilómetro 3 ya notaba que no me encontraba muy bien, había ido a unos 5 min/Km, más o menos lo previsto pero no me sentía con esa fluidez que era habitual.
Los siguientes kilómetros fueron confirmando estas sensaciones, cada paso kilométrico se hacía más lento, fui perdiendo velocidad y notando cada vez más cansancio. Asi pasé por delante de la Universidad Carlos III y giramos a la derecha para dirigirnos a la zona de Getafe Centro corriendo paralelos a la línea del tren hasta llegar a las proximidades de la base aérea donde daríamos la vuelta para volver a dirigirnos hacia el centro de Getafe por las calles más céntricas de la ciudad. Los siguientes kilómetros fueron aún peor, me iba aproximando al kilómetro 10 y ya me encontraba completamente cansado, mis sensaciones eran muy distintas a las del año pasado, cruzando la línea del kilómetro 10 con un tiempo de 50:44 que tampoco era tan malo, aunque lo que si era realmente malo eran mi estado tanto físico como mental.
Al pasar de nuevo por la línea de meta y completar la primera de las dos vueltas de las que constaba la carrera pensé en la estrategia a seguir, habría que bajar un poco más el ritmo, intentar recuperarse, aguantar los siguientes 3 o 4 kilómetros y entonces ver como me encontraba; si me recuperaba y estaba algo mejor intentar acabar y si veía que las cosas iban igual o peor entonces habría que pensar en abandonar y no castigarse demasiado. Ya sólo pensaba en llegar al kilómetro 15, era esa la nueva meta, el nuevo objetivo, había que llegar alli como fuera y entonces estudiar la situación. Casi sin darme cuenta pase al lado de Esperanza que intentó darme ánimos para llegar al final, y pensé que me había recuperado. Pero estas sensaciones duraron apenas un par de kilómetros, a partir del 12 el ritmo bajó de forma brusca, no podía seguir un buen ritmo, los demás corredores me pasaban sin grandes dificultades y cada paso se hacía más difícil. Volví a pasar por contrameta y le pude decir a Esperanza que estaba fatal y que no sabía si podría aguantar, que me esperara allí en cualquier caso. Los kilómetros no pasaban, el esfuerzo era mayor de la misma forma que el cansancio. Notaba que sudaba en exceso y esa siempre era una mala señal.
muy tristes y pesados, me volví a reintegrar a la carrera andando de manera temerosa, como si estuviera cometiendo un engaño o una trampa, pero no quería seguir corriendo, quería dejar constancia de que me había retirado y que sólo quería llegar a la línea de meta para ver a Esperanza y recoger las bebidas de la bolsa del corredor. Veía con envidia a los corredores que seguían su paso, ya se encontraban en el kilómetro 18, apenas les quedan 3 kilómetros y cumplirían su objetivo y su sueño, cosa que yo no podría hacer en esta ocasión. Al llegar a la altura del kilómetro 19 me puse a trotar un poco, me puse en la zona izquierda, apartado de los demás corredores e intenté retomar la marcha a un ritmo bastante bajo, sólo pensaba en llegar lo antes posible a la meta. Pasé por la alfombra del kilómetro 20 viendo como los demás corredores pasaban a mi lado y me dejaban sin dificultad, les veía pasar como rayos mientras yo no podía avanzar más deprisa. De esta forma llegamos a la entrada del estadio, allí vi a Esperanza que se sorprendió al verme y me devolvió una sonrisa en la que demostraba su alegria por verme llegar, aparentemente tan bien, pero yo le hice un gesto diciendo que había abandonado y que solo pensaba en llegar a la meta para recoger el avituallamiento. Los últimos metros por la pista de atletismo fueron pesadísimos para mi, veía la alegría de los demás corredores y notaba que yo no podía demostrar ni sentir esa alegria, la pesadumbre y tristeza se habian apoderado de mi.
Veía como corredores que hasta hace unos kilómetros habían estado corriendo a mi lado me volvían a adelantar después de que hubiera abandonado, me habían recuperado los 4 kilómetros y volvían a estar a mi lado, y me pasaban sin dificultad. Por fin pase por debajo del arco de meta, y pude pararme, mis sensaciones eran tristísimas, caminé lentamente sorteando a los demás corredores, me quité el chip y lo entregué en la meta, recogí mi bolsa y devoré los líquidos que tenía en la misma. A los pocos metros me esperaba de Esperanza, le conté lo sucedido y me agradeció el esfuerzo con un tierno y cariñoso abrazo. Poco más teníamos que hacer allí.
No se si se pueden sacar conclusiones o lecciones de esta pequeña decepción. Mi sensaciones prévias a la carrera se confirmaron, yo sabía que no me encontraba en buenas condiciones y eso al menos me sirve para demostrarme que me conozco perfectamente y que se mejor que nadie en que condiciones me encuentro, al menos es un consuelo conocer de primera mano cual es tu estado de forma habitual. Yo creo que hice bien en retirarme en el kilómetro 15, en la situación en la que me encontraba no habría terminado la carrera en ningún caso y sólo habría conseguido aumentar el cansancio e incluso provocarme alguna lesion; fue duro tomar la decisión pero fue la decisión correcta. Y para otra ocasión es mejor no presentarse a una carrera cuando el estado de forma no sea el correcto, es mejor entrenar sin tanta presión. La inactividad provocada por las nieves y lluvias del mes de enero me han hecho mella. He pasado de un buen estado en diciembre donde hice buenos entrenamientos y carreras a un mes de enero bastante caótico, con entrenamientos abandonados sin llegar al final, malos tiempos y peores sensaciones. Espero que sea algo pasajero y que pronto vuelva a encontrarme al menos como el mes anterior, ahora solo falta retomar un buen ritmo de entrenamientos y recuperarme poco a poco.