XXV Media Maratón de Fuencarral - El Pardo (2009)Domingo 15-02-2009
21,097 metros
Tiempo oficioso: 1:47:33
Tiempo real: 1:45:05
Esta es la primera participación del Atlético Bocarranas en esta tradicional carrera, conocida sobre todo por su dureza, y debido precisamente a esto no estaba apuntada en nuestro calendario de preparación de la Maraton de Madrid. Al final debido a varios incidentes lúdico-festivos nuestro club sólo pudo estar representado por JoseMa que sentía una gran responsabilidad por dejar el pabellón de nuestro club en una posición destacada, sobre todo despues de la magnifica actuacion de nuestros atletas en la última Media Maratón de Getafe. Y la verdad es que la experiencia valió la pena. Se trata de una bonita carrera que recorre uno de los pulmones principales de Madrid, el bosque de El Pardo y que se disfruta de principio a fin. Además el tiempo también acompañó, atrás quedaron las nevadas, las heladas, lluvias y mal tiempo, la mañana amaneció soleada y con una temperatura agradable durante todo el dia .
El recorrido en lineas generales es duro, se trata según algunos de la Media Maratón más dura de Madrid, y consta de dos mitades bien diferenciadas, la primera hasta el kilómetro 9 más o menos de continua bajada mientras que en la segunda parte se tiene que recuperar el descenso anterior y se suceden las subidas con algunas rampas bastante duras y prolongadas, sobre todo entre el kilómetro 13 y el 16, y que también termina hacia arriba lo cual después de 20 kilómetros de marcha se hace muy complicado.
La carrera comenzaba a las 9:30 y allí un solitario JoseMa echaba de menos la compañía de sus camaradas electrostáticos, y en ese momento se encontró con la sorpresa de que su compañero de trabajo Eugenio iba a intentar hacer parte de la carrera, así que decidió acompañarle hasta donde aguantara. Antes de comenzar se hizo un pequeño y sentido homenaje al ídolo local Luis Javier Colmenarejo fallecido hace apenas dos meses. La carrera comenzó puntualmente y parecía que Eugenio quería olvidarse de la lesión marcando un ritmo elevado desde el principio, bastante por debajo de los 5 min/Km, lo cual creó un cierto sentimiento de duda en JoseMa, era mucho más rápido de lo que el pensaba ir, sobre todo teniendo en cuenta la dureza de la segunda parte del trazado. Estas sensaciones se cumplieron al llegar al kilómetro cinco cuando el tiempo marcado era de 23:30, a algo más de 4:40 min/Km, mucho más deprisa de lo esperado aunque también hay que tener en cuenta que el terreno era totalmente descendente. El perfil de la carrera seguía siendo hacia abajo y así continuó hasta llegar a la Carretera de El Pardo, esta era la zona más bonita de la carrera, no sólo por el entorno natural en el que se corría sino sobre todo porque aún no habían comenzado las duras rampas y la marcha por esta zona se había muy llevadera. De esta forma se llegó al kilometro 10, con Eugenio marcando siempre un elevado ritmo que dejó el reloj en 47:11 (4:43 min/km) y al ver el tiempo JoseMa se dió cuenta de que había hecho el 10.000 más rapido no solo de una media maratón si no de cualquier otra carrera de esa distancia que hubiera hecho; no se sabe si este dato le animó o le desanimó al pensar en las rampas que aún le quedaban por subir y si acusaría el esfuerzo realizado hasta entonces. En esos momentos se acordó de sus hermanitos del vientos y se mentalizó para no dejarles en mal lugar, su presencia le ayudaría a trepar si hacia falta las duras cuestas de El Pardo.A partir de ese kilómetro 10 la carretera cambiaba de inclinación y comenzaba un suave ascenso que les llevaría hasta El Pardo, ahí es donde comenzaba realmente lo duro, la carretera dió un brusco giro a la derecha y Eugenio avisó de que comenzaban las rampas duras del recorrido que se prolongarían durante unos 3 kilometros. Y fueron tres kilómetros extenuantes, muy duros, que nunca se acababan, cada paso era más difícil que el anterior y se tenía la sensación de que no se avanzaba, se seguía viendo el mismo horizonte y el mismo perfil. Todo ello en medio del bosque de El Pardo, pero para ser sinceros JoseMa no recuerda nada de esos kilómetros, ni veía el paisaje, ni el cielo, ni los animales, solo distinguía el gris de la carretera y el horizonte al fondo con la presencia de sus hermanitos a su lado. Si tenemos en cuenta la altimetría del recorrido se observa que en esos tres kilómetros de ascensión (entre el 13 y el 16) se subían unos 100 metros de pendiente, con algunas rampas mucho más duras.
Pero finalmente se llega a la cima, había pasado lo peor, pero notaba sus fuerzas tocadas, quedaban unos 5 kilómetros y ya sabía que llegaría a la meta, que aún tenía fuerzas para acabar dígnamente, pero no mucho más. El ritmo en estos kilometros de ascensión habia hajado bastante, alrededor de 5:20 min/km y el tiempo total era de 1:19:00, en cualquier caso un tiempo magnífico, muchísimo mejor que en las mejores previsiones. Habría que darlo todo en los últimos 5 kilómetros para intentar conseguir un buen tiempo y "rentabilizar" el esfuerzo realizado hasta entonces.
Antes del kilómetro 17 Eugenio comenzó a sentir molestias en su pierna, sobre todo en las bajadas y dejó que JoseMa siguiera a su ritmo. Sólo quedaban cuatro kilómetros, solo cuatro pero notaba el cansancio acumulado, a lo que había que unir unas pequeñas molestias en las plantas de los pies, notaba los pies muy calientes y no sabía a que atribuirlo, si al calor del asfalto, a las zapatillas, al cansancio. Pero se sobrepuso a este pequeño inconveniente y siguió avanzando a buen ritmo aprovechando la prolongada bajada desde El Pardo hasta la M-40, sabía que a partir de ahí había otra dura rampa y que habría que sufrir, pero sólo pensaba en llegar, mi única obsesión era llegar lo antes posible y terminar con ese sufrimiento. Efectivamente, al llegar al kilómetro 18 y cruzar la M40 se encontró con una dura cuesta de un kilómetro que terminó por dinamitar sus fuerzas, en reserva, con lo justo para recorrrer los tres kilómetros que aún faltaban el aliento de sus compañeros ausentes le animó a no desfallecer y seguir adelante recordando el lema "No me abandoneis nunca".
Los tres kilometros finales se hicieron interminables, afortunadamente la gente volvía a aparecer por las aceras y les daba gritos y palabras de ánimo, sólo eran tres kilometros ya estabamos llegando, un poco más y llegarían al final. Los metros se sucedían, la meta estaba cerca y había que sacar las últimas fuerzas, el ritmo no era ya bueno (por encima de 5:15 min/km) pero no había mucho más que entregar. El kilómetro 20 llegó, ya estaba casi, se veía el estadio al fondo, pero también se veía el último repecho, un último y maldito repecho que se anteponía ante JoseMa como un muro, y no se si era realmente duro o no pero lo acusó como el que más, cada vez tenía menos fuerzas, pero no podía cesar en el empeño, sus compañeros le empujaban en la última cuesta... había que seguir hasta el final, hasta llegar al estadio y recorrer los últimos metros por la pista de atletismo que de forma increible también se le representaba cuesta arriba aunque sabía que era imposible. Esos 100 metros finales fueron agónicos, el último esfuerzo, el último
sacrificio, la última zancada, hasta que por fin cruzó la meta con los brazos en alto junto a los brazos de los hijos del viento y pudo terminar el sufrimiento. Por fin acabó completamente extenuado, miró el cronometro y se llevó un pequeño berrinche al ver que había hecho 1:45:05, se lamentaba de esos cinco segundos de más; que estúpido era, acababa de batir su marca personal y el record del club en dos minutos y se lamentaba por cinco segundos de más, ahora es consciente de la proeza realizada, había reducido 120 segundos en un trazado tan duro y exigente como era el de Fuencarral, con esas cuestas, toda una proeza de la cual esta ahora mismo muy contento. A los pocos minutos llegó Eugenio que acababa de llegar, después de sufrir lo suyo en las últimas cuestas, toda una heroicidad por su parte después de una lesión en el femoral, y nuestro reconocimiento por hacer de "liebre" durante los primeros 12 kilómetros y ayudar a seguir el ritmo de la dura ascensión de El Pardo. Gracias.
La carrera tiene muchas lecturas positivas para JoseMa, no sólo por el tiempo realizado si no también porque ha comprobado que puede seguir un ritmo por debajo de 5 min/km de manera sostenida en la media maratón y terminar sin problemas, marcando incluso un mejor tiempo en los 10000 metros. Sigue comprobando como las cuestas no son demasiado problema para el, en esas zonas nota como mantiene el ritmo y adelanta a muchos corredores que acusan mucho más que él la ascención. Y también ha comprobado que puede sufrir hasta el final, que hay que apretar los dientes y seguir marchando sin descanso con el apoyo y ánimo de sus hermanos del vientos. Una pequeña duda si que ha surgido y está relacionada con sus zapatillas, con esas molestias en las plantas de los pies, espero que no vuelvan a aparecer porque estas zapatillas eran las elegidas para correr el Maratón y es importante que se encuentre a gusto con ellas en todo momento.
Para terminar agradecer la magnífica organización de la carrera, con voluntarios en todos los puntos del recorrido, bien señalizado y perfectamente medido. Con la pequeña pega de la línea de meta donde los corredores se amontonaron durante unos cinco minutos formando dos colas para recoger la bolsa del corredor y el avituallamiento, tenían que haber pensado en eso y poner un mayor número de voluntarios en la meta para agilizar el reparto de las bebidas, después de 21 kilómetros es lo mínimo que se puede esperar, coger lo antes posible la bebida y estirar cómodamente. Debido quizás también al recorrido hay que señalar que no había demasiada gente animando en la carrera, sobre todo en la parte central, alrededor de El Pardo, aunque si se notó su presencia al comienzo y al final de la prueba. En resumidas cuentas, una magnífica carrera con una buena actuación de nuesrro Club, la preparación para el Maratón va viento en popa.