VIII Media Maratón de Calatayud (2009) Domingo 22-03-2009
21,095 metros
Mario y JoseMa: 1:42:19
Bernar: 1:44:55
Fin de semana de amigos y de records, cuando se rememoró el tradicional dia de la AmIsTa y se batieron records en todos los deportes, escenarios y disciplinas habidas y por haber. Los amigos se volvieron a reunir para compartir recuerdos y sobre todos amistad y records. La jornada comenzó temprano o a altas horas de la tarde según se quiera ver, en el recóndito y recordado paraje de Romancos, donde los recuerdos filipinos o felipinos nos llenan a todos (los que aún se acuerden de todo lo que han hecho en el Felipe). Allí, en Romancos, tenía lugar la concentración previa del Atlético Bocarranas con vistas a la VIII Medio Maratón de Calatayud; allí nuestros atletas comenzaron a preparar la estrategia y a estudiar los detalles de la carrera, la alimentación, la bebida, la ingesta de productos hidratantes, el ritmo de avance, etc. Entre los temas estrella de las discusiones y deliberaciones hay que destacar el estudio de Mario acerca del número de unidades de alcohol mínimas, recomendadas y máximas para la práctica atlética, después de charlas, discusiones e incluso disputas llegaron a un descubrimiento casi científico, fijando el número recomendado en 28 unidades de alcohol por semana, aunque como buenos informáticos dejaron bien claro que eran los requerimientos recomendados. Fue tal la gran cantidad de temas que tuvieron que tratar, que casi sin pensarlo se acabó la noche y llegó el dia, con la conciencia muy tranquila por el trabajo realizado y con las ideas totalmente claras y nítidas. Y comenzaba un nuevo dia, y llegó el momento del primer record del fin de semana, como fue ver que el Felipe les servia la última copa en un vaso de plástico y les invitaba amablemente a abandonar sus instalaciones, serían cerca de las 8 de la mañana, y por primera vez en la historia de este siglo no cerraban el Felipe sino que el Felipe les cerraba a ellos. Una vez que abandonaron el templo gastronómico romancista se produjo el segundo record de la jornada, al ver a Bernar recoger los cubatas de sus compañeros dormidos por miedo a que se derramara el líquido elemento sobre el sofá, la alfombra o el suelo, y como cívicamente depositaba los vasos en la bolsa amarilla.
A los pocos minutos se produjo el tercer record de la jornada que consistió en un desayuno basado en una copa de anís que se despacharon a palo seco y sin miramientos. Los acontecimientos se sucedían de forma inesperada, tras el anís, Tomás tomó el mando de las operaciones y ordenó al padre de Mario que organizara las cuadrillas forestales para la recogida de leña en el campo, autoasignándose el puesto de componente de la primera avanzadilla que partiría inmediatamente hacia el lugar de la recogida, mientras Mario y Bernar echaban una cabezadita. Nuevo record, Bernar con miedo a molestar a la hospitalaria familia que le acogía, recogió sus cosas y avanzó intrépido por los inhóspitos y recónditos montes que rodean Romancos y a la sombra de una encina se preparó una cama campestre y se dispuso a echar una siestecilla mientras le llegaba su turno para participar en la recogida de leña. Mientras tanto Tomás, al mando de sus aguerridos recolectores, ordenaba y dirigía toda la infraestructura, por aquí dando consejos al conductor del tractor, por allá alabando la entrega de sus subalternos, por aculla agachándose el mismo para recoger los fragmentos más pesados de madera, pero en cualquier caso y en toda circunstancia dejando patentes sus dotes de lider emprendedor, incluso en ambientes hostiles e inadecuados para él como en este caso. A las 11 de la mañana JoseMa despertó por teléfono a Bernar, mientras que Tomás daba por terminada la operación LEÑA y ordenó a Bernar que se preparara para las próximas labores. Tomás y Bernar se despidieron de sus anfitriones dejando una profunda e imborable huella en todos ellos y citando a Mario para más adelante, el próximo objetivo estaba ya en las tierras aragonesas de Calatayud.
El segundo equipo se unía al grupo principal en Brihuega, allí Tomás dió las últimas instrucciones, reordenó las atribuciones de cada uno y se volvió a Madrid para iniciar el record más impresionante de la jornada. JoseMa y Esperanza recogieron a Bernar y emprendieron rumbo hacia Calatayud, mientras que Bernar iba describiendo las bondades de las tierras y lugares por las que pasaban, incluso hicieron un inciso en el camino para visitar el desconocido y encantador pueblo de Somaen en la ribera del Jalón. Después de esta pequeña pausa continuaron el camino hasta Bilbilis donde Bernar les obsequió con una comida tpica en el emporio gastronómico "El Antonio". Después de alojarse en el Parador de Calatayud, nuestros atletas iniciaron el típico reconocimiento del terreno sobre el que se desarrollaría la media maratón del dia siguiente, apreciendo el perfil del recorrido y las zonas más favorables para desencadenar el ataque. Durante este reconocimiento tuvo lugar un momento delicado cuando JoseMa fue atacado por un mosquito que a punto estuvo de devorarle e impedirle su participación en la carrera del dia siguiente.
Una vez acabado el reconocimiento, nuestros atletas pudieron disfrutar de un mínimo descanso que fue interrumpido por Benar quien se quejó a sus acompañantes de no haber querido entrenar con él sobre el circuito y por eso les obligó a pasear de nuevo por la ciudad de Calatayud guiándoles perfectamente por todos los lugares de interés turístico de la ciudad aragonesa, desde la posada de la Dolores, hasta la puerta de Terrer, pasando por las iglesias mudejares e incluso por el museo de la ciudad. Nuevo Record del fin de semana: Bernar y JoseMa visitando un museo en la víspera de una carrera y sin haber probado una sola gota de alcohol, tenían que seguir las instrucciones de Mario acerca de las unidades de alcohol recomendadas. Después de la visita turística, decidieron que era la hora perfecta para realizar la cena previa a la carrera, una cena acorde a las características de la prueba que iban a realizar apenas 12 horas después y debido a ello acudieron a un restaurante chino para comer unos deliciosos rollitos de primavera, arroz diezmil delicias y demás manjares chinos que JoseMa llevaba años sin probar, otro nuevo record que unir a los incontables records del fin de semana.
Mario se dirigía en esos momentos hacia Calatayud y mientras el resto de los integrantes del club le esperaron disfrutando de una tradicional tamborrada que se había convocado en su honor. Delante de nuestros atletas fueron pasando las distintas cofradias y hermandades dedicándoles sus sones y ritmos, una prueba más del fervor que desata nuestro club allá por donde pasa. Después de la tamborrada acudimos a un pequeño bar donde se produjo un nuevo record increible, alli apreciamos como Bernar se tomaba una infusión, a los pocos minutos llegaba Mario y fuimos testigos de otro record al oir como Mario rechazaba una sabrosa hamburguesa con su ración de croquetas y cenaba únicamente un simple bocadillo de lomo acompañado por una infusión... El dia de record presagiaba una mañana histórica para nuestro club. Pero aún quedaba por ver el último de la noche, después de la larga lista de hechos inenarrables, nuestros atletas se fueron a la cama a las 11.00 de la noche y sin haber haber aumentado el número de unidades de alcohol, estaba claro que seguían a rajatabla las indicaciones de su lider Tomás.
La mañana del domingo nuestros atletas se levantaron puntualmente para preparar concienzudamente la carrera y siguiendo los planes preestablecidos desayunaron un suculento plato de tallarines con salchichas y atún, refrescado con aquarius. La preparación para la media maratón estaba concluida, los atletas se vistieron, se calzaron sus zapatillas y se acercaron a la línea de meta para formalizar la inscripción, recogida de dorsales, de chips y de productos típicos de la tierra. El inicio de la carrera estaba cada vez más próximo, siguiendo las enseñanzas de Tomás, guardaron fuerzas para los kilómetros venideros y el calentamiento consistió en breves pero intensos estiramientos. Apenas quedaban unos minutos para el pistoletazo inicial, los atletas se ajustaron sus gadgets, repasaron la táctica de carrera y discutieron acerca de la mejor emisora de radio para acompañar la marcha.
Puntualmente dió comienzo la carrera, nuestros atletas estaban situados en la cola del pelotón, no demasiado numeroso pero si entregado y curtido en mil carreras. A pesar de ello comenzamos la carrera a buen ritmo y poco a poco fuimos adelantando a algunos corredores y nos colocamos en el centro de un nutrido grupo de corredores que seguían nuestro mismo ritmo, de esta forma avanzamos por las calles céntricas de la ciudad mientras nos dirigiamos hacia la carretera de Soria, quizas la zona más exigente y fea del circuito, con un kilómetro de suave cuesta al pie de la colina cortada que limitaba la carretera. Desde esa zona alta comenzaba un suave descenso que nos acercaba a la ribera del rio, durante el cual atravesamos dos túneles donde se oyeron los sones "informáticos electrostáticos".
Al llegar al rio el recorrido de la carrera giraba de nuevo y se dirigía hacia Calatayud avanzando por el sendero verde, la zona más bonita del circuito rodeado de huertas y de frutales que no impedían la llegada del olor a tomillo y jara. En este momento nos sorprendió la presencia de Esperanza que había acudido hasta allí para hacernos unas fotos y para transmitirnos sus palabras de ánimo y apoyo. Desde ahí avanzamos a buen ritmo hasta llegar de nuevo a Calatayud, allí nos adentramos por los nuevos barrios de la periferia hasta llegar a la plaza de toros y tras unos giros por sus alrededores dirigirnos hasta el paseo de las cortes de Aragón, donde había tenido lugar la salida y tendría lugar la meta después de dar dos vueltas más al circuito que acababamos de realizar. En la linea de meta nuestros atletas fueron vitoreados por el abundante público presente, el tiempo realizado había sido bueno, pero lo mejor de todo es que habíamos ido a medio gas, habíamos guardado fuerzas para los kilómetros siguientes y una vez hecho el primer reconocimiento sabíamos que podíamos realizar las dos vueltas restantes a un mayor ritmo.
Y de esta guisa comenzó la segunda vuelta, aumentando un poco el ritmo, debido a ello adelantamos posiciones dentro del grupo en el que estabamos incluidos. Después de pasar por la carretera de Soria, Bernar se descolgó ligéramente pero seguía nuestro ritmo a 5 metros de distancia, no había que temer ningún desfallecimiento y nuestras zancadas eran cada vez más seguras y rápidas. El descenso hacia el rio y la llegada hasta el sendero verde nos confirmó en nuestro buen estado de forma, con Bernar apenas alejado cinco metros. Allí nos esperaba de nuevo Esperanza que nos inmortalizó con nuevas instantaneas de nuestro paso, habíamos recorrido la mitad de la carrera, estabamos en el kilómetro 11 y nos sentíamos realmente fuertes. Siguiendo este buen ritmo recorrimos el sendero y llegamos a las afueras de Calatayud,
alli Bernar sintió un mínimo desfallecimiento y recomendó al resto de los hijos del viento que tiraran hacia adelante; después de unos instantes de deliberación, sus compañeros decidieron continuar confiando en la recuperación de Bernar para que se volviera a unir a ellos. Nos acercabamos a la plaza de toros y al paso por segunda vez por la línea de meta, y en ese instante vimos como el primer corredor nos doblaba, ese hecho. lejos de hundirnos, nos espoleó en nuestro amor propio y aumentamos ligéramente el ritmo, no pretendíamos adelantar al presunto ganador pero queríamos entrar lo más cerca posible de él por la meta y que la distancia fuera menor.
Comenzamos la tercera vuelta, y a pasar por contrameta vimos como Bernar se había recuperado, estaba apenas a 200 metros de nosotros y nos animaba para que siguieramos adelante, eso junto con el apoyo del público nos provocó un estado de euforia que nos impulsaba a gran velocidad por las calles de Calatayud. Sentíamos como las piernas prácticamente avanzaban solas y como ibamos sobrepasando a los demás corredores de manera increible, pasando como flechas a su lado y marcando diferencias con los sobrepasados. No hubo ni el más mínimo desfallecimiento, ni siquiera en la subida por la carretera de Soria, incluso durante la bajada aumentamos la zancada y en los tuneles retumbaban nuestras voces con energia. Apenas quedaban cuatro kilómetros para el final, pero el ritmo no se redujo bajo ningún concepto, el sendero verde era como una alfombra o como una cinta transportadora que acercaba cada vez más a nuestros atletas hacia la meta. Al girar hacia el nuevos barrios de Calatayud quedaban apenas tres kilómetros pero el ritmo seguía siendo infernal y los atletas adelantados ni podían verles pasar a su lado. Los kilómetros restantes apenas se hicieron notar, pasaban como si nada, alentados por el público congregado para verles pasar y por los numerosos voluntarios que marcaban el circuito.
Por fin abordamos la recta final y durante la misma aún pudimos adelantar a otro competidor en un frenético esprint hasta que cruzamos la línea de meta con los brazos unidos y levantados, marcando un nuevo hito y un nuevo record en la historia del Atlético Bocarranas parando el reloj en un increible 1:42:19 (4:50 min/km). Nos abrazamos de nuevo y nos dimos la vuelta esperando la llegada de nuevo compañero, nuestra espera no se hizo muy larga y a los pocos instantes pudimos ver aparecer al fondo la camiseta azul celeste y el pañuelo baturro de Bernar, cruzando la meta en un meritorio 1:44:55 también record personal para él. De nuevo nos fundimos en un abrazo momento que fue inmortalizado por nuestra fotografa y animadora particular, por Esperanza, sin sus palabras de ánimo y de apoyo la gesta no habría sido igual. Estabamos eufóricos y casi no se notaba el cansancio ni el desgaste por
el esfuerzo realizado, tenemos que reconocer que es la carrera en la que menos hemos sufrido y la que mejor hemos terminado, pensando que incluso podiamos haber dado otra vuelta completa si nos lo hubieran pedido. Una magnífica carrera, con unas sensaciones impresionantes, nuestro orgullo y amor propio por las nubes, el entrenamiento perfecto, la preparación adecuada, el maratón más cerca y todo ello sin sobrepasar las 28 unidades de alcohol por semana. Toda una proeza para terminar un fin de semana increible, de amigos y de records.
Y hablando de proezas y de records:¿TOMAS?
¿VICENTE?













