XI Media Maratón de Getafe (2010)Domingo 24-01-2010
15.000 metros
Tiempo oficioso: 1:17:08
Tiempo real: 1:17:08
Por segunda vez iba a correr la Media Maratón de Getafe, a la que acudía con las mejores intenciones después del buen resultado del año pasado y a pesar del pequeño bajón en el que me encontraba a consecuencia de la falta de entrenamiento provocada por las malas condiciones climatológicas de los últimos dias. Debido a ello las sensaciones prévias eran contradictorias, los últimos entrenamientos no habían sido demasiado buenos y notaba falta de fondo pero por otro lado conocía el buen recorrido de Getafe y era consciente de que era ideal para hacer una buena carrera. La estrategia de la carrera parecía clara, comenzar más tranquilo y dependiendo de como fueran pasando los kilómetros ir bajando o subiendo el ritmo para llegar a la parte final en las mejores condiciones posibles.
La carrera comenzaba a las 10:30 y a diferencia del año pasado no llovía ni había previsión de lluvia durante la carrera, otro punto a favor. Alrededor de las 10.10 mañana estaba recogiendo el dorsal y el chip, quizás con el tiempo un poco justo me cambie, me puse todos mis gadgets y realicé algunos estiramientos para preparar la carrera; no tenía intención de calentar mucho más para no agotar las escasas reservas que tenía. Los corredores nos fuimos agolpando tras el arco de salida y se notaba el nerviosismo en el ambiente, eramos muchísimos corredores los que estabamos esperando el disparo inicial tras la línea de salida.
Pasados dos minutos de la hora se dió comienzo a la carrera y los corredores comenzaron a correr por la calle que da entrada al polideportivo a donde tendríamos que llevar tras recorrer los 21 kilómetros oficiales de la carrera. Esos primeros metros son siempre difíciles, con muchos corredores que intentan hacerse un sitio, coger su ritmo y avanzar entre la masa de los demás atletas populares que ocupaban todo el ancho de la calzada. Yo fui sorteando bien esos primeros metros y parecía que la cosa iba bien. De esta forma fuimos pasando por las primeras rotondas, pasando por delante de la plaza de toros y llegando hasta las afueras de Getafe, donde daríamos media vuelta y volveríamos sobre nuestros pasos para a la altura de la plaza de toros girar a la derecha y dirigirnos hacia la estación de cercanías de El Casar. Desde alli volveríamos hacia el polideportivo y pasar por contrameta. A esta altura me esperaba Esperanza que vió que mi cara no era la de otras veces, a esta altura del kilómetro 3 ya notaba que no me encontraba muy bien, había ido a unos 5 min/Km, más o menos lo previsto pero no me sentía con esa fluidez que era habitual.
Los siguientes kilómetros fueron confirmando estas sensaciones, cada paso kilométrico se hacía más lento, fui perdiendo velocidad y notando cada vez más cansancio. Asi pasé por delante de la Universidad Carlos III y giramos a la derecha para dirigirnos a la zona de Getafe Centro corriendo paralelos a la línea del tren hasta llegar a las proximidades de la base aérea donde daríamos la vuelta para volver a dirigirnos hacia el centro de Getafe por las calles más céntricas de la ciudad. Los siguientes kilómetros fueron aún peor, me iba aproximando al kilómetro 10 y ya me encontraba completamente cansado, mis sensaciones eran muy distintas a las del año pasado, cruzando la línea del kilómetro 10 con un tiempo de 50:44 que tampoco era tan malo, aunque lo que si era realmente malo eran mi estado tanto físico como mental.
Al pasar de nuevo por la línea de meta y completar la primera de las dos vueltas de las que constaba la carrera pensé en la estrategia a seguir, habría que bajar un poco más el ritmo, intentar recuperarse, aguantar los siguientes 3 o 4 kilómetros y entonces ver como me encontraba; si me recuperaba y estaba algo mejor intentar acabar y si veía que las cosas iban igual o peor entonces habría que pensar en abandonar y no castigarse demasiado. Ya sólo pensaba en llegar al kilómetro 15, era esa la nueva meta, el nuevo objetivo, había que llegar alli como fuera y entonces estudiar la situación. Casi sin darme cuenta pase al lado de Esperanza que intentó darme ánimos para llegar al final, y pensé que me había recuperado. Pero estas sensaciones duraron apenas un par de kilómetros, a partir del 12 el ritmo bajó de forma brusca, no podía seguir un buen ritmo, los demás corredores me pasaban sin grandes dificultades y cada paso se hacía más difícil. Volví a pasar por contrameta y le pude decir a Esperanza que estaba fatal y que no sabía si podría aguantar, que me esperara allí en cualquier caso. Los kilómetros no pasaban, el esfuerzo era mayor de la misma forma que el cansancio. Notaba que sudaba en exceso y esa siempre era una mala señal.Mi estado al paso del kilómetro 14 era catastrófico y entonces decidí que no podía seguir así, que no podría acabar y que castigarse intentando aguantar un par de kilómetros más sería aún peor, por lo que decidí dejarlo en el avituallamiento del kilómetro 15, tendría que aguantar un kilómetro más y aprovechar el avituallamiento para retirarme. Este último kilómetro fue peor que los anteriores, me iba acercando a ese punto final de manera lenta y sufrida, y ya no pensaba en otra cosa, mi mente y mi cuerpo estaban completamente desconectados. Ya veía el avituallamiento, cogí el botellín de agua y me paré irreversiblemente, no podía más, mire con envidia al resto de corredores que seguian adelante y me puse a andar un poco para no quedarme frio. Vi a algunos corredores más que también se paraban y seguian andando, pero mi decisión ya estaba tomada. Seguí andando cogí algunas calles centrales de Getafe para volver a coger el recorrido de la carrera y seguir caminando. Estos metros fueron
muy tristes y pesados, me volví a reintegrar a la carrera andando de manera temerosa, como si estuviera cometiendo un engaño o una trampa, pero no quería seguir corriendo, quería dejar constancia de que me había retirado y que sólo quería llegar a la línea de meta para ver a Esperanza y recoger las bebidas de la bolsa del corredor. Veía con envidia a los corredores que seguían su paso, ya se encontraban en el kilómetro 18, apenas les quedan 3 kilómetros y cumplirían su objetivo y su sueño, cosa que yo no podría hacer en esta ocasión. Al llegar a la altura del kilómetro 19 me puse a trotar un poco, me puse en la zona izquierda, apartado de los demás corredores e intenté retomar la marcha a un ritmo bastante bajo, sólo pensaba en llegar lo antes posible a la meta. Pasé por la alfombra del kilómetro 20 viendo como los demás corredores pasaban a mi lado y me dejaban sin dificultad, les veía pasar como rayos mientras yo no podía avanzar más deprisa. De esta forma llegamos a la entrada del estadio, allí vi a Esperanza que se sorprendió al verme y me devolvió una sonrisa en la que demostraba su alegria por verme llegar, aparentemente tan bien, pero yo le hice un gesto diciendo que había abandonado y que solo pensaba en llegar a la meta para recoger el avituallamiento. Los últimos metros por la pista de atletismo fueron pesadísimos para mi, veía la alegría de los demás corredores y notaba que yo no podía demostrar ni sentir esa alegria, la pesadumbre y tristeza se habian apoderado de mi.
Veía como corredores que hasta hace unos kilómetros habían estado corriendo a mi lado me volvían a adelantar después de que hubiera abandonado, me habían recuperado los 4 kilómetros y volvían a estar a mi lado, y me pasaban sin dificultad. Por fin pase por debajo del arco de meta, y pude pararme, mis sensaciones eran tristísimas, caminé lentamente sorteando a los demás corredores, me quité el chip y lo entregué en la meta, recogí mi bolsa y devoré los líquidos que tenía en la misma. A los pocos metros me esperaba de Esperanza, le conté lo sucedido y me agradeció el esfuerzo con un tierno y cariñoso abrazo. Poco más teníamos que hacer allí.
No se si se pueden sacar conclusiones o lecciones de esta pequeña decepción. Mi sensaciones prévias a la carrera se confirmaron, yo sabía que no me encontraba en buenas condiciones y eso al menos me sirve para demostrarme que me conozco perfectamente y que se mejor que nadie en que condiciones me encuentro, al menos es un consuelo conocer de primera mano cual es tu estado de forma habitual. Yo creo que hice bien en retirarme en el kilómetro 15, en la situación en la que me encontraba no habría terminado la carrera en ningún caso y sólo habría conseguido aumentar el cansancio e incluso provocarme alguna lesion; fue duro tomar la decisión pero fue la decisión correcta. Y para otra ocasión es mejor no presentarse a una carrera cuando el estado de forma no sea el correcto, es mejor entrenar sin tanta presión. La inactividad provocada por las nieves y lluvias del mes de enero me han hecho mella. He pasado de un buen estado en diciembre donde hice buenos entrenamientos y carreras a un mes de enero bastante caótico, con entrenamientos abandonados sin llegar al final, malos tiempos y peores sensaciones. Espero que sea algo pasajero y que pronto vuelva a encontrarme al menos como el mes anterior, ahora solo falta retomar un buen ritmo de entrenamientos y recuperarme poco a poco.
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